Filosofia y Principios

Valores basados en los Derechos Humanos

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Nuestra inspiración

Inspirándose en la Declaración y en el Programa de acción de Viena, la formación impartida por la Universidad de Verano de Derechos Humanos y del Derecho a la Educación de Ginebra se propone contribuir a promover una verdadera cultura de los derechos de humanos. Por cultura de los derechos humanos se entiende que es necesario tener una visión del mundo universalmente compartida basada en los valores de la Declaración universal de los Derechos Humanos de 1948, puesto que esta declaración, aunque nacida en circunstancias históricas particulares, reúne las aspiraciones fundamentales de la ética social de las distintas culturas y religiones de la humanidad.

 

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Por un mundo más justo y solidario

La Universidad de Verano considera que los valores de la Declaración Universal están en condiciones de fundar un mundo más justo y más solidario, la justicia y la solidaridad solamente tendrán sentido si se reafirman, ya que de ellas surge la primacía del derecho sobre la violencia. El impulso suscitado por la Declaración y por la Carta de los Derechos Humanos permite imaginar lo que podría ser una sociedad internacional auténtica basada en el derecho y no en los intereses partidarios.

 

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Una herramienta catalizadora de cambio

Conscientes del hecho de que la creación de una verdadera cultura de los derechos humanos requiere del esfuerzo coordinado de todas las fuerzas sociales que actúan a nivel internacional, los organizadores se fijan un objetivo modesto. Nacida con la clara vocación de poner en relación protagonistas a veces distantes, tanto geográficamente como desde el punto de vista de las mentalidades, la Universidad de Verano quiere ser un catalizador. Su ambición es transmitir a los participantes las herramientas que les permitirán trabajar, en su terreno en su propio nivel, para la llegada de esta cultura universal.

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El ser humano como sujeto central del desarrollo

Dar herramientas significa sobre todo dar razones, crear un marco de reflexión que permita avanzar. Pero la reflexión no podría existir sin formación y sin información previas. Por eso la primera tarea de la Universidad de Verano es informar correctamente a los estudiantes sobre el sistema de protección de los derechos humanos y sobre su capacidad o su incapacidad para responder a las necesidades y a las esperas. Esta formación no podría ser exclusivamente teórica ya que las tensiones que suscitan y el no respeto de los derechos humanos se encuentran en un cruce que pone en juego a niveles políticos, tanto a nivel regional como a nivel internacional. Informar es también dar los medios de ver la diferencia entre lo que sería deseable y lo que es, hoy y ahora, solamente posible. es por ello qué la Universidad de Verano considera que la ciencia de los derechos humanos debe tomar en cuenta la política si se propone hacer obra útil, en sentido más noble, se entienden actuar con realismo para que la dignidad humana esté colocada sobre los intereses generados por las fuerzas económicas y sociales. Entendida en este sentido, la ciencia de los derechos humanos no tiene otro objetivo que de volver viable la afirmación según la cual “la persona humana es el sujeto central del desarrollo” (Declaración y programa de acción de Viena, n. 10, véase Declaración sobre el derecho al desarrollo, artículo 2)

 

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Análisis objetivo de la globalización

La Universidad de Verano debe trabajar en la promoción de los derechos humanos en circunstancias específicas. El mundo de este principio de siglo es caracterizado por la globalización – fenómeno que supera el ámbito económico – el cuestionamiento permanente de la universalidad de los derechos humanos reafirmado por la Declaración de Viena (véase n. 1) y la ampliación del concepto de desarrollo, concepto en ahora integral en el sentido del desarrollo humano duradero definido por el PNUD. La Universidad de verano pone énfasis sobre el papel de la globalización tanto económica como cultural y examina su impacto en el disfrute de los derechos humanos. Rechazando el derrotismo, ella investiga tanto las ocasiones que ella crea como los peligros que implica.

 

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Diálogo entre culturas

Cuestionar la universalidad es un grave asunto; era previsible en un período en que vuelven a surgir los pensamientos e ideologías “fuertes”. El período de los años 70/80 caracterizado por la duda y los pensamientos “softs” – tiempo dicho del consenso blando – había congelado la reflexión sobre los fundamentos filosóficos de los derechos humanos. Ahora bien hoy, más que nunca, esta reflexión se volvió indispensable. La Universidad de Verano considera que el debate sobre la universalidad debe abrirse de nuevo y colocarse en el nivel de la racionalidad. Las convicciones de la Declaración Universal deben cambiarse de “creencias” en “razones” , capaces de imponerse independientemente de las culturas, filosofías y religiones. Independencia, aquí, no significa rechazo del otro, los derechos humanos solamente se pueden imponer como “cultura universal” si se comparte universalmente ésta. La continuidad entre las culturas y los derechos humanos no excluye las diferencias, arraiga en ellas, la cultura siendo de principio cultura viva y esta vida toma solamente sentido dentro y por el diálogo de las culturas.

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Sobre los derechos económicos, sociales y culturales

La interdependencia de los derechos: civiles, culturales, económicos, políticos y sociales se han reafirmado solemnemente en la Declaración de Viena (véase n. 5). Queda mucho sin embargo por hacer para que los derechos enunciados en el Pacto de los derechos económicos, sociales y culturales (Desc) estén considerados como derechos de pleno derecho y no solamente como deseos piadosos o “ideales”. Afirmar la especificidad de los Desc es primeramente cuestionar la pertinencia de la división comúnmente admitida entre estos derechos y los derechos civiles y políticos. Es por esto que la Universidad de verano se da como misión conceder a los Desc toda la atención que merecen, que analizando su especificidad, los obstáculos a su disfrute y los medios que deben aplicarse para hacerlos progresar.

 

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Sobre el derecho al desarrollo

La Universidad de Verano considera que el estudio de los Desc no puede disociarse de aquel del derecho al desarrollo, pero rechaza definir estos dos tipos de derechos. El derecho al desarrollo es un derecho específico que incluye dimensiones económicas, sociales, culturales y políticas (véase Declaración sobre el Derecho al Desarrollo, artículo 1).

 

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Sobre los derechos culturales

La dimensión cultural es central en cuanto se trata de los derechos humanos porque la cultura, en el sentido fuerte de la palabra, es sinónimo de humano (UNESCO). Por humano es necesario entender lo que es distinto del natural; por cultura, el rebasamiento de lo dado, la acción típica del hombre libre, capaz de transformar y de mejorar el mundo natural, forjar un determinismo a su medida, fuese económico. Para que esta transformación sea sinónima de humanización, debe hacerse en la sabiduría, la responsabilidad y el respeto de los equilibrios naturales, solos garantes de un desarrollo humano duradero. Los derechos culturales son pues un objeto de estudio prioritario que no se podría evitar debido a pesar de las dificultades conceptuales que les permanecen adjuntas.

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La importancia de la educación

En el centro de la cultura, está la educación, ésta pudiendo definirse como “proceso global de la sociedad por el cual las personas y los grupos sociales aprenden a garantizar (…) el desarrollo íntegro de su personalidad, sus capacidades, sus actitudes, sus aptitudes y su saber” (UNESCO, Recomendación sobre la Educación para la Comprensión, la Cooperación y la Paz Internacional y la Educación Relativa a los Derechos Humanos y a las Libertades Fundamentales. n. 1). La educación desempeña pues un doble papel: un papel individual y un papel colectivo. Si conviene destacar la interdependencia de estos dos aspectos, siendo el hombre, según la famosa afirmación aristotélica, “animal político”, esta interdependencia no debe sin embargo hacer olvidar que la sociedad existe para el hombre y no al revés. A nivel colectivo, la educación garantiza la memoria, arraiga la cultura en la historia, permitiendo así a los individuos enriquecerse, desarrollarse, y crear.

 

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El derecho a la educación

La educación es ante todo un derecho y el derecho a la educación un “empowerment right” (J. Donnelly & R.E. Howard), entendemos por ello un derecho que permite el acceso al disfrute de numerosos otros derechos y un derecho que toca la intimidad de la persona. Es por ello que la educación no puede disociarse, como es desgraciadamente a menudo el caso, de las libertades fundamentales, constitutivas de la dignidad humana. La Universidad de Verano, en este ámbito, innova y, según la Carta de los Derechos Humanos estudia el derecho a la educación en su doble dimensión de derecho – libertad y de prestación social, exigibles por la persona humana. Se da un paso separado a las dos libertades fundamentales garantizadas por este derecho: la libertad de enseñanza y la libertad académica.

 

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Una formación interdisciplinaria

La formación de la Universidad de Verano, quiere ser interdisciplinaria y en algunos aspectos heterodoxos con relación al enfoque tradicional de los derechos humanos. Consciente de las dificultades inherentes a la interdisciplinariedad, la UE considera que es necesario una nueva mirada sobre una materia que, naciendo al mismo tiempo en el marco del derecho, sobrepasa de sobra sus fronteras.

A riesgo de parecer confusa, la Universidad de Verano prefiere una determinada complejidad a la claridad falsa de las ideas ya establecidas. Desea, en particular, mostrar al estudiante, protagonista directo o indirecto, la divergencia existente entre lo ideal y lo que es posible, entre lo que se desearía hacer y lo que las circunstancias políticas, sociales y sobre todo culturales, permiten hacer. Al acabar la formación, deberá estar en condiciones de evaluar las cosas, hacer la distinción entre la visión académica clásica, la visión pragmática del técnico de los derechos humanos y la visión política, en el sentido noble de la palabra, del protagonista de las relaciones internacionales, en particular, la visión del Estado.

 

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Una formación práctica y útil

El estudiante participa en las reuniones internacionales en calidad de observador atento y crítico, en vista de adquirir unos verdaderos conocimientos técnicos y una comprensión de las leyes no escritas de las relaciones humanas en política. Al salir de la formación, deberá ser capaz de utilizar los mecanismos internacionales oportunos y de imaginar los medios de mejorarlos, capaz también de ponerlos en entredicho y de volverse a poner él mismo en cuestión. En definitiva, deberá estar en condiciones de reflexionar sobre el futuro y la motivación fundamental de la acción política al siglo XXI, o sea la comprensión de las relaciones internacionales a la luz de los derechos humanos.

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El Colegio

El Colegio Universitario Henry Dunant (CUHD) es una Fundación suiza reconocida de interés público que organiza cada año formaciones de nivel universitario de los derechos humanos.

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Formaciones

Los participantes de los cursos del CUHD son formados en la protección de los derechos humanos mediante el seguimiento y asistencia a los órganos de las Naciones Unidas.

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Proyecto ABDEM

Un proyecto interuniversitario para la modernización de la enseñanza superior en el Magreb basado en el respeto de los derechos humanos de todos los miembros de la comunidad educativa.

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Otras Actividades

La influencia de CUHD va más allá de sus fronteras, mediante iniciativas como la Alianza acpDH, la cátedra UNESCO y publicaciones especializadas en los derechos humanos.

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